Seguro te ha pasado: en plena reunión difícil, respondes igual que siempre, aunque sabías que esta vez querías hacerlo distinto. No es falta de voluntad. Es neurociencia.

El experimento que lo explica

En 2009, los investigadores Lars Schwabe y Oliver Wolf, de la Universidad del Ruhr en Bochum, quisieron saber qué hace el estrés con nuestras decisiones. Comprobaron que, bajo estrés, los participantes dejaban de actuar según lo que querían conseguir y pasaban a actuar por hábito.

Nuestro cerebro decide con dos sistemas. Uno, apoyado en la corteza prefrontal, piensa en el resultado que quieres. El otro, apoyado en el estriado, repite lo de siempre.

Años después, el mismo equipo fue más allá: descubrió que la combinación de dos hormonas del estrés, el cortisol y la noradrenalina, apaga la actividad de las zonas del cerebro dedicadas a decidir en función de objetivos.

Hay un matiz interesante: este cambio hacia el hábito se considera adaptativo, porque decidir por hábito exige menos esfuerzo mental. Tu cerebro no falla: te protege ahorrando energía. El problema es que, cuando lideras, el atajo no siempre es la mejor decisión.

Para ser honesta con la ciencia: estudios más recientes han obtenido resultados dispares, en parte porque usaron otros métodos o tipos de estrés. Aun así, la idea de fondo se repite: la presión empuja a decidir en automático.

Entonces, ¿qué puedes hacer?

Si tu estado interno cambia la forma en que decides, el primer paso es regular ese estado. Y aquí entra la coherencia cardíaca.

Un metaanálisis publicado en Psychological Medicine reunió 24 estudios con 484 participantes entrenados con biofeedback de variabilidad cardíaca, y concluyó que este entrenamiento se asocia con una gran reducción del estrés y la ansiedad. Los propios autores señalan que hacen falta más estudios bien controlados, pero lo consideran un enfoque prometedor.

Prueba la Pausa Coherente IQL antes de tu próxima decisión importante

1. Detente 3 minutos.
2. Respira lento, unas seis veces por minuto: inhala unos 5 segundos y exhala otros 5.
3. Lleva la atención al centro del pecho.
4. Pregúntate: ¿estoy decidiendo desde el hábito o desde lo que realmente quiero lograr?

No se trata de eliminar la presión, sino de recuperar el mando cuando aparece.

En la masterclass del 10 de diciembre, Coherencia cardíaca para decidir mejor, lo practicaremos juntos en vivo.

Alexa López Quantum

Fuentes: Schwabe y Wolf (2009), Journal of Neuroscience; Schwabe, Höffken, Tegenthoff y Wolf (2012), Journal of Neuroscience; Goessl, Curtiss y Hofmann (2017), Psychological Medicine.