La inteligencia artificial ya escribe, resume y propone por nosotros. La pregunta que casi nadie se hace es: ¿qué le pasa a nuestro cerebro mientras tanto?

Lo que vio el MIT dentro del cerebro

Un equipo del MIT Media Lab, dirigido por la doctora Nataliya Kosmyna, lo midió. Su estudio incluyó a 54 participantes en cuatro sesiones, que escribieron ensayos de tres formas: con ChatGPT, con un buscador y sin ninguna herramienta. Todos llevaban un electroencefalograma.

Los resultados dan que pensar. El grupo que escribió solo con su cerebro activó las redes cerebrales más amplias y fuertes, implicando zonas de creatividad, memoria y funciones ejecutivas. Quienes usaron ChatGPT sintieron que el texto no era realmente suyo, mientras que el grupo sin herramientas mostró más orgullo por su trabajo y recordaba mejor lo que había escrito.

Lo más llamativo llegó al final: cuando quienes habían usado ChatGPT pasaron a escribir sin ayuda, siguieron mostrando una conectividad cerebral más débil.

Un apunte necesario: el estudio todavía no ha sido revisado por otros científicos, y los datos finales del electroencefalograma proceden de solo 18 participantes. Tampoco afirma que la IA dañe el cerebro. Pero abre una pregunta que todo líder debería hacerse.

Lo que pasa en las empresas

Microsoft Research y la Universidad Carnegie Mellon miraron el día a día del trabajo. Encuestaron a 319 profesionales que usan IA generativa al menos una vez por semana. Su conclusión cabe en una frase: cuanto más confiamos en la IA, menos pensamiento crítico aplicamos; y cuanto más confiamos en nosotros mismos, más lo aplicamos.

Además, quienes dependían de la IA tendían a producir resultados menos variados para una misma tarea. Por eso el estudio recomienda formar a los profesionales en verificar la información, integrar las respuestas y supervisar el trabajo de la IA.

La pregunta no es si usar la IA, sino qué no delegarle

En el Método IQL trabajo con la Matriz Humano–IA: qué se automatiza, qué se supervisa y qué exige siempre tu criterio. Estas cuatro decisiones nunca deberían salir de tus manos:

1. Las que tocan tus valores y tu ética.
2. Las que afectan a las personas de tu equipo.
3. Las estratégicas, cuando hay incertidumbre real.
4. Las que construyen o rompen la confianza.

La IA decide rápido. El líder decide bien.

Lo profundizaremos en la masterclass del 11 de febrero, Liderar con consciencia en la era de la IA.

Alexa López Quantum

Fuentes: Kosmyna y otros (2025), «Your Brain on ChatGPT», MIT Media Lab; Lee y otros (2025), «The Impact of Generative AI on Critical Thinking», Microsoft Research y Carnegie Mellon University, CHI 2025.